Hola a tod@s, os vuelvo a saludar desde ese pequeño país del pirineo, de donde marché hace una semana para pasarla junto a los mios.
Cual agradable sorpresa me tenia preparada mi amada esposa, jamás podré pagarle el regalo que me ha hecho, pues al llegar a casa, me encontré con que tenía la maleta lista para poder ver, no se si por última vez a mi padre.
Después de un viaje de más de 900 km, con los enanos protestando por todo, por fin llegamos a nuestra casa, y allí postrado en una cama, estaba él, el golpe fue muy duro para mi, al encontrarme a un ser de apenas 50 kg de peso, inmóvil, casi sin terciar palabra, pues poco se le entiende debido a las secuelas de la izquemia y solo en sus ojos pude contemplar el que antes fue aquel hombre de casi 110 kg de peso, allí en un recodo, estaba mi marinero, aquel que en su juventud luchó con ella para sacarle sus frutos y alimentar a los suyos, allí estaba él: mi padre.
Llevaba semanas sin quererse moverse de la cama, pero el viernes por la mañana le pidió a la enfermera que le cuida, (Tere tienes un corazón enorme ) que le sentase en su sofá, e intentaba cada vez que alguno de sus nietos pasaba llamarlos, eso le dio vida, alas. Al pequeño Ángel lo llamaba por mi nombre, ya que dicen que guarda un gran parecido a mi cuando tenia su edad, para él era como si no hubiese pasado el tiempo, él volvía a ser joven y yo era un niño de tres años. Pero lo peor estaba por llegar.
En la partida no solo me despedía de él, sino que con él se quedaba una parte de mi, mejor dicho una parte de nosotros, verdad amor mio? ya que por necesidad, nuestro Che, se quedaba con él, sus ojos brillaron cuando se miraron y cuando él loco de alegría de ver a su viejo amigo lamió su mano por el reencuentro, pero él volverá a nosotros, es una promesa que nos hemos hecho, no podemos estar sin él, es parte de nosotros al igual que nosotros formamos parte de él. Anoche mientras preparaba la cena, la pequeña Paula y el Ángel lo llamaban, lo buscaban, la Fiona, su amiga inseparable que ayer al llegar a casa, lo busco y anoche no quería ni comer, acostumbrada a que ella comía junto a él y en el momento de dormir, se acostó a un lado de donde él dormía, por si el regresaba, así que esta mañana al partir, le he dicho "No te preocupes Fio, el Che volverá, solo esta de vacaciones".
Ahora toca volver a la rutina, toca a estar delante del monitor y preparar y probar las nuevas rutinas... volver a darle a la tecla...
martes, 6 de abril de 2010
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