jueves, 25 de marzo de 2010

En la Infinita Soledad



Hola a tod@s, ya va hacer casi tres semanas que he empezado a trabajar en Andorra, y desde aquí me he dado cuenta de lo mucho que estoy ligado a los mios, a los realmente mios, mi mujer y mis hijos.






En estos días que han pasado, te das cuenta como los añoras, como echas de menos el darles un beso cuando llegan del colegio, que te expliquen que es lo que han echo, y sobre todo ese momento que habíamos echo casi intimo entre ellos y yo, el arroparlos y besarlos cuando ya están metidos en sus camas, sin orden, unas veces empezando por Justi, otras por Angel, o por Dani. Cuando estas en la soledad de la habitación del Hotel, ahora de la pensión, mirando por la ventana o sentado sobre la cama, echas de menos sus trifulcas, sus peleas, sus gritos pidiendo o exigiendo ya sea la cena o un vaso de zumo o agua.






Y que decir sobre ti, mi esposa, mi amante, mi amiga, el bastión sobre el que se apoya todo mi ser, el no poder mirar esos ojos de color de la coca-cola, no acariciar tu pelo o cada milímetro de tu piel, no abrazarte o sentir tu presencia, tal eso sea lo más duro, el no sentir tu presencia física, ya que la otra, le llevo conmigo siempre, dentro de mi corazón, ya que hacia ti va siempre el primer y el último pensamiento de cada día.






Así que en la infinita soledad, rodeado de montañas, hoy cubiertas por la niebla, me hace todavía más echaros en falta. La suerte es que mañana al finalizar la jornada laboral, realizaré esos 257 km que me separan de vosotros y volveremos a estar todos juntos






No hay comentarios:

Publicar un comentario